Niveles

• Elección del texto

Tal como quedó dicho en la lección 2, antes de buscar el texto el predicador deberá tener en claro cuál es la necesidad de su audiencia, bajo qué propósito general va a predicar y, por sobre todo, tener en claro el propósito específico. Recién allí buscará el texto bíblico, y por supuesto que esto generará un menor tiempo en su elección, ya que ahora sólo se circunscribirá a los textos que le otorguen material y autoridad bíblica a la línea que se ha fijado para su sermón.

Por ejemplo si la necesidad fuera: “están confundidos en cuanto a la vida después de la muerte”; el propósito general será “doctrinal”; el propósito específico será “demostrarles que después de esta vida sólo existe la posibilidad de Cielo o Infierno”. Pues bien, ahora no habrá que recorrer toda la Biblia, de Génesis a Apocalipsis, en un ida y vuelta que no termina sin que algún pasaje nos llame la atención, sino que frente a ese trabajo previo, la búsqueda del texto se limitará a buscar algunos de los pasajes bíblicos que nos hablan de Cielo o Infierno, y ningún otro.

¿Se da cuenta de la ventaja? Teniendo en cuenta a dónde se quiere llegar, el conocedor de la Biblia sabrá ubicar el pasaje correcto.

Cuando ya se tiene el pasaje en el corazón

Existen ocasiones cuando el predicador, previo a instalarse a preparar el sermón, ya tiene un pasaje o texto en el corazón y siente que sobre el mismo tiene que versar su sermón. Por supuesto que esto es posible, una porción bíblica puede estar ardiendo en su corazón y, más allá de todo, quiere predicar sobre ese pasaje.

Esto es común y en ese caso se hace el proceso a la inversa. Tenemos el pasaje bíblico, entonces nos preguntamos ¿a qué necesidad responde?, ¿bajo qué propósito general lo predicaré?, ¿cuál será el propósito específico que tendrá mi sermón?

Es entonces que, arrancando desde la necesidad o desde el texto, la cuestión es que estos cuatro ítems deben estar totalmente claros antes de preparar el desarrollo del sermón.

¿Tiene el texto de antemano? Busque los otros elementos. ¿No tiene el texto de antemano? Busque los otros elementos que lo llevarán rápidamente al texto. Lo que no debe hacerse es avanzar sobre el desarrollo de su sermón si estas cuatro bases no están listas.

Descripción

Llamamos texto al pasaje bíblico que será la base del sermón, indistintamente del tamaño que tenga. En algunos lugares cuando se dice “texto” se piensa en un solo versículo, trayéndolo de las clases de niños en las escuelas bíblicas donde los pequeños debían aprender el texto de memoria, que era el versículo principal de la clase.

Pero en homilética llamamos “texto” a la base bíblica sobre la cual se apoyará todo el mensaje. Si tiene un solo versículo, o muchos, aun más de un capítulo, no cambia esta definición.

Autoridad espiritual

Toda la autoridad espiritual de un sermón radica en el texto bíblico. El pasaje elegido se transforma en la Voz de Dios sobre la cual el predicador expondrá lo que será el mensaje del Señor y no su idea.

El valor del texto es fundamental ya que responderá a nuestra secuencia preparada de necesidad y propósitos para llegar a persuadir, como explicamos en la lección 1. Sin texto no hay sermón. El mejor de los discursos, aunque tenga conceptos y moral cristiana, no es un sermón si no está encuadrado dentro de un texto bíblico que le da basamento.

Errores con el texto

Con referencia al texto suelen aparecer algunos errores que pueden llegar a ser nefastos y se debe estar atento a fi n de evitarlos. Esos errores suelen ocurrir de manera inocente pero la repetición de los mismos son generadores de peligros alarmantes, pues podrían llegar a conducir a la herejía.

Texto como pretexto: Este error se da cuando el predicador toma un texto bíblico pero luego su sermón no tiene nada que ver con el mismo. Sólo utilizó la Palabra de Dios para darle un “cosmético” a su sermón, haciendo que parezca que tiene cobertura bíblica, cuando en realidad no la tiene. Es lo mismo que si no leyera ningún pasaje.

Buscar el texto después de armar todo el sermón: En este caso el predicador arma todo el desarrollo de lo que quiere decir, prepara su bosquejo, ilustraciones y todos los detalles de armado; luego, cuando ya lo tiene terminado, entonces busca un texto que esté de acuerdo a lo que preparó.

Este es un error gravísimo porque en realidad quien va a predicar arma lo que quiere decir y finalmente busca en la Biblia algo que lo avale, cuando debe ser totalmente al revés, ya que el sermón trata de explicar lo que dice la Biblia, y no que la Biblia confirme lo que él preparó.

No lo lea: El tercer error, no tan riesgoso en cuanto a probable herejía pero grave en cuanto al respeto a lo sagrado, se da cuando el predicador cita el texto, y para apurar el tiempo dice a la audiencia: “no lo busque, yo lo leo”. Eso es una gran falta de respeto al Señor, de todo lo que va a decir el predicador en su sermón, nada es más importante que lo que literalmente dice Dios, que es precisamente lo que se puede leer en la Biblia.

Puede ser que si luego se quiere citar un pasaje, el predicador sí puede decir “no lo busque, yo lo leo” para que no se distraiga la gente en medio de la exposición, pero nunca jamás privar a la gente de la lectura inicial junto al predicador, y después escuchar la explicación de ese pasaje.

Conocimiento del texto

Es sustancial que el texto esté dentro del entendimiento del predicador. Si no conoce al detalle el significado de la porción bíblica elegida es mejor posponer ese sermón, y dedicarse a indagar a fondo hasta entender su significado.

Vale destacar que si el predicador lee un pasaje, y al medio del mismo hay algún versículo de los que son discutidos o difíciles de entender, aunque el predicador saltee el mismo y trabaje sobre el resto, no faltará quien luego de escucharlo, le consulte sobre esa porción complicada.

Es aconsejable que la persona que desee ser un predicador tenga a bien leer constantemente su Biblia, estudiarla, nunca llegar a creer que ya sabe y comprende la totalidad de la expresión divina, sino preocuparse por seguir aprendiendo. Ministros guiados por el Señor han sido iluminados por el Espíritu Santo para enseñar verdades que los demás debemos aprender, para llegar con claridad al pueblo del Señor.

• Proceso práctico

A continuación detallamos algunos ejemplos completos de la base que hasta aquí analizamos, a fin de luego poder agregar el desarrollo sermonario.

Necesidad: No se convencen de que pueden vivir en victoria.

Propósito general: Dar aliento.

Propósito específico: Mostrarles que en Cristo podemos mantenernos en victoria.

Texto: 2da.Corintios 2:14

Necesidad: Son jóvenes y ceden ante las presiones del mundo.

Propósito general: Etico-moral.

Propósito específico: Demostrarles que los seguidores de Dios debemos afirmarnos en Él y rechazar las presiones del mundo.

Texto: Daniel 1:1–21

Necesidad: No entienden que los diezmos son para Dios.

Propósito general: Consagracional.

Propósito específico: Desafiarlos a ser fieles en dar su diezmo al Señor.

Texto: Malaquías 3:8-12

• Aprovechamiento del tiempo

Recalcamos la idea de la facilidad y ahorro de tiempo en la búsqueda del inicio de la preparación, estos minutos u horas ganadas en este momento se pueden aprovechar luego en mejorar la preparación. En vez de estar horas dando vuelta sin decidirse por dónde empezar, ahora se tiene una secuencia rápida y ese tiempo ganado será aplicado en conseguir mejorar lo que nos queda para adelante. También en orar más, lo que redundará en mayor cobertura Divina.

• Pautas para bosquejar

Una vez que tenemos bien aclarada la sucesión de ideas reflejadas en la necesidad, el propósito general, el propósito específico y elegido el texto que servirá de base del sermón, entonces comenzaremos a adentrarnos en la preparación de lo que será el mensaje propiamente dicho.

Nuestro siguiente paso será el armado del bosquejo o desarrollo, lo llamaremos indistintamente de una u otra manera.

Importancia del bosquejo

El bosquejo hilvanará las ideas que luego desarrollaremos. Al tenerlos marcados claramente en un papel, lograremos tener una guía durante todo el sermón. Uno no debe olvidarse que al momento de predicar ocurren situaciones fuertes, desde el accionar del Espíritu Santo adentro, a reacciones personales tales como emociones, miedos, olvidos, nerviosismo y otras. También ocurren factores externos que sobrevienen y suelen ser inesperados, por ejemplo personas bulliciosas, chicos corriendo, mucho frio o calor, problemas de audio y similares.

Si tenemos un bosquejo claro nos ayudará a manejarnos mejor aún en circunstancias adversas o complicadas.

Definición de bosquejo

Entendemos por bosquejo al desarrollo sermonario, habitualmente divido en puntos principales, los que a su vez se dividen en sub puntos o puntos secundarios.

Puntos principales

Los puntos principales son las divisiones generales del sermón. Lo más común es

que las divisiones principales sean entre tres y cuatro, aunque esto no sea una regla fija.

Por supuesto que pueden ser solamente dos, por ejemplo si predicamos del destino

eterno del alma. Y pueden ser cinco o más, el problema es que cuando son muchas suelen no ser recordadas por los oyentes, y eso nos alejará de la posibilidad que luego pongan por obra el sermón.

Lo que no se puede tener es una sola división, ya que nada se puede dividir por uno.

Si las divisiones están bien hechas, las recordarán y por ende podrán vivirlas. Como quedó dicho anteriormente, eso será el verdadero éxito del sermón.

Dificultad

Puede que al principio bosquejar sea un poco difícil y parezca más sencillo tirar ideas una tras otra hasta completar el tiempo que pensamos ocupar.

Pero si el predicador se acostumbra a acomodar las ideas, a darle la importancia que cada una tiene dentro del pensamiento general de lo que se quiere predicar; todo eso siguiendo hacia un propósito específico bien definido dentro de los márgenes que nos otorga el texto bíblico, entonces se irá logrando predicar sermones útiles.

En la medida que uno se acostumbre a trabajar los sermones, con el tiempo se va mecanizando y se va haciendo más sencillo. Hay que salir de la comodidad del facilismo y pasar a un proceso coherente, que genere sermones comprensibles.

• Tipos de bosquejos

Hay básicamente dos tipos de bosquejos y son los que vamos a tratar en este libro.

Las variables luego se amplían, pero estos dos son los prototipos elementales.

Están los bosquejos textuales y los temáticos.

Para ambos hay que tener clara la secuencia vista hasta ahora (necesidad, propósitos general y específico y texto), y cuando ya se tiene todo claro, y con el texto a la vista, se determina si se va a trabajar en forma textual o temática. Hay textos sobre los cuales es mejor trabajar sermones textuales y existen otros en los cuales el temático es más adecuado. 

Bosquejo textual

En el caso del sermón textual, los puntos principales se extraen directamente del texto. Esto no quiere decir que sean literalmente sacados de La Biblia, pero si en forma directa.

bosquejo temático

En el caso del bosquejo temático las divisiones se extraen del tema.

En este caso la secuencia es la siguiente: del texto se extrae el tema y del tema los puntos principales.

Ejemplos

En las lecciones siguientes trabajaremos en detalle sobre cada uno de estos dos sistemas. Lo importante aquí es que notemos qué los diferencia. Para que sea más fácil la visualización trabajaremos en este caso con bosquejos basados en un solo versículo, y con el mismo haremos un bosquejo textual y otro temático.

Texto: Efesios 4: 29

Ejemplo de sermón textual:

I)El hablar de un cristiano debe ser limpio

II)El hablar de un cristiano debe ser para edificación

III)El hablar de un cristiano debe ser de bendición a los oyentes

Ejemplo de sermón temático:

Primeramente hay que sacarle el tema al texto, en este caso será: el vocabulario del cristiano. Luego, como quedó dicho, los puntos principales se trabajan sobre el tema.

Este sería un bosquejo temático sobre este versículo:

I)Para corregir nuestro vocabulario debemos convertirnos

II)Para corregir nuestro vocabulario debemos cambiar nuestros pensamientos

III)Para corregir nuestro vocabulario debemos alejarnos de lo banal

IV)Para corregir nuestro vocabulario debemos someternos al Espíritu Santo

Otro ejemplo.

Texto: 2da. Timoteo 1: 7

Ejemplo de sermón textual

I)No somos cobardes porque Dios nos dio poder

II)No somos cobardes porque Dios nos dio amor

III)No somos cobardes porque Dios nos dio dominio propio

Ejemplo de sermón temático:

Recordamos que primeramente se extrae el tema, en este caso utilizaremos “la cobardía”, y a partir de allí las divisiones se trabajarán sobre el tema, no el texto. El bosquejó podría ser así:

I)El cobarde no usa las fuerzas que tiene

II)El cobarde no deja que su fe lo saque adelante

III)El cobarde no logra victorias

 

Las parábolas, por lo general, consistieron en el método empleado por Jesús para expresar sus enseñanzas. Parábola proviene de la palabra parabole, cuyo significado es comparación. Consiste en una narración corta, basada en alguna situación real que cumple con el propósito de explicar una verdad moral o espiritual.

Las descripciones o relatos narrados por Jesús en parábolas, fueron escogidas por Él a fin de aclarar conceptos relativos al reino de Dios.

A través de elementos vulgarmente conocidos y de situaciones corrientes, Él puso al alcance de todos aun verdades que resultaban enigmáticas para muchos.

El Señor les hablaba más directamente a los discípulos. A ellos les era más fácil entender los principios de orden espiritual. Estaban mucho tiempo al lado de Jesús y tenían buena predisposición para escucharlo y aprender cuanto Él les enseñaba.

Sin embargo, había gente entre el público que lo seguía, que no estaba dispuesta a aprender ciertas verdades espirituales. Esto podemos relacionarlo con el dicho: “no hay peor sordo que aquel que no quiere oír”.

Pero ante la claridad de las enseñanzas de Cristo nadie podía excusarse por causa de su escaso entendimiento. La palabra de Dios afirma que las cosas espirituales sólo pueden discernirse espiritualmente. El objetivo de Cristo fue siempre develar todo lo que resultase difícil de entender respecto al significado espiritual de sus enseñanzas. No obstante, éstas resultarían entendibles sólo para quienes abrieran su corazón para recibirlas. En Mateo 11:25 Jesús expresa que no hay secretos de Dios que estén escondidos y que Él no esté dispuesto a revelar.

Nos parece bien explicar que las parábolas no deben ser dogmatizadas en todos sus detalles. Es decir, el énfasis enfoca sólo un aspecto de ellas, que transmite y respalda la verdad moral o espiritual que se pretende enseñar.

En este sentido, explicaremos brevemente la interpretación de algunas parábolas que refirió Jesús.

a. Parábola del sembrador (Mateo 13)

A fin de comprender mejor su interpretación lo invitamos a leer el pasaje citado. Vemos que en esta narración se confieren numerosos datos. Pero no todos ellos cumplen con un objetivo definido en la aplicación que se persigue conseguir.

La verdad fundamental que Cristo enfatizó es que la cosecha es proporcional al índice de fertilidad del suelo. En otras palabras, la producción no depende de la calidad de la semilla sino del lugar en que ésta cayó.

En cuanto a su aplicación espiritual, podemos decir que la semilla representa el mensaje del evangelio. Quien lo siembra es aquel que lo transmite. Su efectividad no la determina ni el mensaje, ni el sembrador, sino el grado de permeabilidad de cada uno de los corazones donde éste encuentra cabida. Este es el factor que define y da lugar o no al poder transformador del evangelio de Cristo.

b. Parábola de la levadura

En otras oportunidades, al hacer alusión a este ingrediente utilizado en repostería, Jesús lo empleó para hablar de un sentimiento indeseable: la hipocresía. Lo usaba frecuentemente para referirse a la falsedad con que profesaban la religión los guías religiosos de aquel tiempo.

Pero el sentido que este elemento arroja a través de esta parábola es diferente. El mismo hace alusión no a un aspecto negativo, sino por el contrario: recalca el proceso interno que se opera en los hombres cuando el reino de Dios es implantado en sus corazones. Nadie puede ver la obra interna del Espíritu Santo. Pero así como la levadura actúa secretamente en la masa hasta que se leuda y se multiplica en su tamaño considerablemente, los resultados de la operación del Espíritu Santo serán vistos por todos.

Creemos que estos dos ejemplos son suficientes para que usted adquiera una idea clara acerca del propósito de las parábolas.

En el próximo tema nos dedicaremos a considerar la sabiduría de Cristo expresada en las respuestas que ofreció a aquellos que con fines engañosos le tendieron trampa con sus preguntas.

Personalidad de Jesús 

En Cristo encontramos nuestro ideal como persona. ¡Nadie tan sensato, equilibrado y tierno como Él! A través de cada evangelista podemos recabar rasgos personales de Jesús, claramente visibles en determinadas circunstancias de su vida.

En el bautismo, Jesús demostró públicamente que poseía un carácter dócil, obediente, totalmente sometido a la voluntad del Padre. Siempre se mostró muy complacido en agradarle en todo.

“...dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Era sumamente respetuoso y sabía conciliar las leyes civiles con las divinas. Tenía un gran sentido de ubicación en cuanto a sus obligaciones como ciudadano sin descuidar, debido a su cumplimiento, los deberes para con Dios.

Marta, María y Lázaro, sus amigos. Cristo supo cultivar una hermosa amistad con estos tres hermanos y les visitaba frecuentemente. Como dice en Proverbios 18:24, “el hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigo...” Jesús conocía muy bien los escritos de Salomón y sabía de la eficacia que encerraba este consejo.

Arresto de Jesús. Marcos 14:62-65; Juan 18:5,6 . ¿Se halló alguna vez un hombre tan manso? ¡Nunca! Cuando llegaron hasta Él los que iban para apresarle y conducirle al juicio injusto en su contra, se mostraron temerosos e inseguros ante Él.

Jesús, el máximo ejemplo de mansedumbre, cuando distinguió esta compañía portando armas y luces como si buscasen a un peligroso asesino en las penumbras de la noche, se acercó a ellos. Ocultando su conocimiento de la situación les enfrentó con esta pregunta: “¿A quién buscáis?”. Al requerimiento de su nombre, respondió en tono por demás manso: “Yo soy”, y sin ofrecer ninguna resistencia fue con ellos.

En el templo, ante la pregunta de los principales sacerdotes, escribas y ancianos: “¿con qué autoridad haces estas cosas?”. Aunque no les brindó una respuesta directa, les habló en un tono que denotaba la máxima autoridad (Marcos 11:27-33).

En el templo, enojado con los vendedores (Marcos 11:15). En aquella molesta situación Cristo manifestó una reacción temperamental. Tiró al suelo las mesas de los cambistas y de los vendedores de palomas.

Ante la tumba de Lázaro (Juan 11:35). Delante del sepulcro de su fiel amigo, exteriorizó su gran sensibilidad y demostró su dolor. El versículo que citamos es sumamente breve, se resume en dos palabras: “Jesús lloró”.

Personalidad equilibrada. A través de cada situación que hemos contemplado de la vida del Señor, podemos extraer esta conclusión: Él poseía una personalidad equilibrada. Es decir, cada una de sus reacciones eran apropiadas a la situación vivida.

Ultimas etapas de su vida

Pasión de Jesús: La agonía espiritual llegó a su cima en el huerto llamado Getsemaní, cuando el peso del sacrificio expiatorio traspasó la resistencia de su alma. Su mayor devoción era cumplir con el propósito del Padre al respecto, pero, ¡qué amargo sería beber el cáliz de esa copa!

Tenía, nada menos, que el sabor de nuestros pecados y enfermedades y, en consecuencia, de la ira de Dios.

En Getsemaní Jesús oró al Padre, por si acaso Él le evitase ese paso, pero ante todo, que fuese su voluntad (Mateo 26: 36-46; Marcos 14:32-42; Lucas 22:39-46).

Arresto de Jesús. Fueron momentos en que la violencia impuso el consiguiente pánico entre sus seguidores. Lea estas citas bíblicas: Mateo 26:47-53; Juan 18:2-11. Compare cada relato y notará que cada evangelista observó la situación desde su propia óptica.

Crucifixión y muerte de Jesús: (Mateo 27:32-56; Marcos 15:21-41; Lucas 23:26-49; Juan 19:17-30). Momentos antes de morir experimentó lo que Él tanto temía: el abandono de la presencia del Padre. La agonía física del Señor en los últimos instantes antes de expirar fue más breve que la de otros malhechores que morían bajo esas circunstancias.

Próximo a la muerte encomendó al Padre que guardase su espíritu. Él sabía que aunque descansase inerte en la tumba, su espíritu tenía que cumplir una grande y difícil misión (Efesios 4:8,9).

Resurrección de Jesús (Mateo 28:1-10; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-12; Juan 20:1-10). Tres días estuvo Jesús en el sepulcro, pero, no hubo un cuarto día, ni muchos más. Al tercer día se cumplió lo que Él anunciara: la tumba no consiguió encerrarle, ¡RESUCITÓ CON GLORIA!

 

Lectura: II Timoteo 2:8-13.

“Más Jehová está en su santo templo; calle delante de Él toda la tierra” (Habacuc 2:20).

La Biblia nos enseña claramente que Dios en algunas ocasiones guardó silencio, por ejemplo:

1. Los 400 años de cautividad en Egipto.

2. Los 400 años en el período intertestamentario.

Aun en la historia de la iglesia existe un período llamado la Edad Sombría de la iglesia en el cual por muchos años los cristianos padecieron persecución. El silencio o desierto es una realidad, forma parte de la Escuela de Dios y Pablo junto con Timoteo más de una vez habrán atravesado sus arenas. Quizás usted esté pasando uno ahora. ¿Qué debemos hacer cuando estamos dentro de “un silencio de Dios”?

 

• 1. Es un buen tiempo para meditar en la palabra de Dios

No significa que Dios nos ha abandonado, sólo esta callado. Generalmente cuando una persona hace silencio es para llamar la atención y espera hasta que exista el silencio más absoluto, pues lo que esta a punto de decir es muy importante y no quiere que se pierda su mensaje.

¿Está en silencio? Calma, Dios esta llamando su atención para comunicarle algo muy importante. ¡Gracias a Dios por la Biblia! El silencio de Dios se puede transformar en una bendición si nos dedicamos a meditar en Su Palabra.

Meditar es pensar profundamente. Debemos aprovechar el silencio para escarbar en la doctrina y construir en nuestra mente y corazón una correcta teología.

 

• 2. Es un buen tiempo para meditar en la naturaleza de Dios

Generalmente nosotros no contemplamos detenidamente el camino cuando tenemos a alguien que nos conduce, esto es simplemente porque la responsabilidad de conducción está en el otro y no en nosotros.

El Salmo 103:7 dice “Sus caminos notifi có a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras”

¿Nos habrá querido mostrar sus atributos y nosotros no los captamos? ¿Qué puede hacer Dios para llamar nuestra atención? Simplemente silencio.

Entonces la responsabilidad cae sobre nuestra vida y de allí en adelante queremos conocer el camino, pues nos quedamos sin la guía. Las oraciones de los Salmos nos enseñan a transitar por esta experiencia.

Pablo, a pesar de pasar por momentos de sufrimiento y persecución, había aprendido a crecer por medio de ellos. Había escuchado a Dios, y Sus silencios le habían enseñado que su poder se perfecciona en las debilidades humanas.

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El IETE en todos sus programas se caracteriza principalmente por:

• Libros de texto especialmente preparados:

Utiliza principalmente libros de texto propios y auto didácticos, de manera que el alumno no necesita buscar otros textos ni invertir una excesiva cantidad de horas de clase en un aula

• Centro de estudio local:

La propia iglesia es el “Centro de estudios” en forma local, donde se guía al alumno durante 3 horas de clase cada dos semanas e independientemente de la distancia que exista con las grandes ciudades o la Oficina central. Esto significa un gran ahorro de tiempo y dinero.

• Bajos costos generales:

El costo por materia incluye todo el material de estudio, carnet, formularios, matricula, etc; de lo cual cada Centro local retiene un porcentaje para sus propios gastos de funcionamiento.

• Énfasis en el estudio autodidáctico:

No se requiere de varios profesores especializados pues el énfasis del aprendizaje está en el alumno, quien es guiado en sus estudios por un líder de enseñanza llamado tutor.

 El Nivel Básico desarrolla estudios fundamentales para la vida de todo creyente, inspirándolo especialmente al servicio a Dios. Abarca principios bíblicos y doctrinales, aplicados a la vida personal y a la integración con la Iglesia.

Este programa ha sido diseñado con un carácter práctico, buscando cubrir las necesidades de la iglesia, acompañando el fuerte crecimiento cuantitativo que la misma está experimentando en este tiempo especial de Dios, proveyendo herramientas útiles para el desarrollo integral del creyente. Este material de discipulado y consolidación brinda además, reconocimiento académico.

El material es administrado con flexibilidad dentro de la estructura educativa de la Iglesia, ya sea células, escuela dominical, grupos de crecimiento, discipulado personal, o ne forma particular. 

Requiriendo solo que individualmente, el alumno complete los ejercicios inductivos y realice una única evaluación final por cada tema.

Currículum Breve del curso

Constituido por 30 de materias en forma de libros autodidácticos. Incluye cuatro materias en periodos  de clases intensivas. En total comprende 60 unidades de enseñanza. Se estudiarán ocho materias por año: siete con libros autodidácticos y (con 2 unidades académicas cada una) y una en periodo intensivo (1 unidad académica correspondiente a 16 horas de clase).

Funcionamiento del curso

Funciona bajo la forma de Centros de Estudios locales, con un grupo de clases de 3 horas cada dos semanas. Las pruebas de evaluación del aprendizaje son quincenales, exigiéndose dos parciales y un final por cada curso.

Método de conducción del curso 

Por extensión, utilizando nuestros libros de texto con tareas guiadas. Las ventajas del curso por extensión son evidentes: el instituto no tiene mayores gastos; los horarios se adaptan a las necesidades de las iglesias y los obreros. Además al ser descentralizado alcanza al pastor y al obrero donde se encuentren.

Candidatos al curso

Pastores y obreros de ambos sexos que reúnan 36 unidades académicas de estudios teológicos reconocidos.

Libros utilizados

Dado el método de conducción del curso por extensión, en base a centros locales, los libros son provistos por el I.E.T.E. Tienen en cuenta el aprendizaje del alumno y la conducción de la clase cada dos semanas a cargo de un profesor. Constan de 9 lecciones cada una, con sus respectivas guías de tareas investigativas.

Descripción breve del curso:

Constituido por 32 materias en forma de libros autodidácticos. En total comprende 36 unidades de enseñanza. Se estudiarán ocho materias por año: siete con libros de texto y asistencia a clase y una actividad ministerial con libro de texto sin asistencia a clase. Nuestro programa por extensión es reconocido por el SEC (Servicio de Educación Cristiana) de las Asambleas de Dios de América Latina y otras instituciones internacionales.

Funcionamiento del curso:

Funciona bajo la forma de Centros de Estudios locales, con un grupo de clases de 3 horas cada dos semanas. Las pruebas de evaluación del aprendizaje son quincenales, exigiéndose dos parciales y un final por cada curso.

Métodos de conducción del curso: 

Por extensión, utilizando nuestros libros de texto con tareas guiadas. Las ventajas del curso por extensión son evidentes: el instituto no tiene mayores gastos; los horarios se adaptan a las necesidades de las iglesias y los obreros. Además al ser centralizado alcanza al pastor y al obrero donde se encuentren.

Candidatos al curso:

Pastores y obreros de ambos sexos, que deseen perfeccionarse en el ministerio. Contando, una vez egresados del Nivel Ministerial, con la posibilidad de seguir estudiando en el IETE Nivel Superior o en otros institutos reconocidos.